A la hora de transportar tu sistema, se recomienda desmontar los filtros. Déjalos secar y, a continuación, envuélvelos en una toalla de rizo. Después, colócalos en la carcasa de acero inoxidable o plástico y asegúrate de que queden bien sujetos (utiliza más toallas si es necesario) para evitar que se desplacen o se rompan.